Bugallo se prepara para dar un estirón en las municipales

Helena Castedo SANTIAGO

SANTIAGO

A dos concejales de la mayoría absoluta, el PSOE teme que Conde Roa sea un revulsivo para un PP con el ciclo a la baja

24 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Conde Roa y Bugallo se cruzaron esta semana en la avenida da Coruña y caminaron juntos veinte metros dedicándose palabras corteses no exentas de malicia: «¿Cómo te va ex alcalde?», le saludó el abogado, mientras cambiaba de mano la maleta con la que regresaba de uno de sus frecuentes viajes a Madrid. Ambos llevan ya casi un mes vigilándose como dos gallos de pelea antes de que llegue su hora. Para el PP de Feijoo, el abogado santiagués es el mejor de los candidatos posibles. Para Bugallo, el más peligroso de todos los que había en la terna, a pesar de que el distanciamiento de Conde Roa de la política desde finales de los años noventa le ha colocado en una situación de bajo conocimiento entre los ciudadanos de Santiago. Bugallo y el PSOE viajan hacia las elecciones municipales con el viento de popa, mientras que la renovación del PP local se produce cuando ha comenzado un ciclo a la baja en toda Galicia. En la próxima primavera, por vez primera, un alcalde socialista concurrirá a los comicios con un presidente del Gobierno, un presidente de la Xunta y un presidente de la diputación de su mismo partido. Tres circunstancias que, sumadas a un liderazgo matizado de Néstor Rego, a un PP todavía desorientado por la pérdida del poder autonómico y un alcalde del mismo partido en A Coruña que no ya no bombardea el rango institucional de Santiago, sitúan a Bugallo a las puertas del que será su mejor resultado electoral desde 1999. Aunque las perspectivas son halagüeñas, Bugallo está permanentemente informado de los primeros movimientos que comienza a realizar su rival en la derecha, a quien se le ha visto más por la ciudad en las últimas semanas que durante varios de los últimos años. En el PSOE se le reconocen a Conde Roa habilidades para el desgaste político de sus contrincantes y una sobrada capacidad dialéctica, de la que hizo gala varios años en el Parlamento. Las encuestas internas que prevén que la formación de Bugallo dé un estirón que pudiera acercarlo a la mayoría absoluta en las municipales (necesita dos concejales: de 11 a 13) no les han hecho bajar la guardia. Al contrario, porque Conde Roa es el único candidato al que podía echar mano el PP con capacidad de generar un efecto revulsivo que mitigue la tendencia a la baja de la formación que lidera Feijoo. A la vuelta del verano, la política local subirá de revoluciones, pero a tenor del ambiente es probable que Conde Roa tenga que esperar algunos años para poder saludar a Bugallo sin ironía con un «¿Cómo te va ex alcalde?»