Crónica | Una saga circense revisa el espectáculo del abuelo Ochenta personas viven en las caravanas del circo instalado desde ayer en Salgueiriños, en el que los niños tienen colegio y reciben clases de informática
04 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.RÁPIDA INSTALACIÓN. Un total de 45 empleados levantaron en pocas horas la carpa del Circo D'eros, en Salgueiriños DOMAR EN ALEMÁN. El domador de elefantes ensayaba ayer con los animales con palabras en lengua alemana CÓMODA CARAVANA. La caravana de Ronnie Rossi cuenta con todas las comodidades de una vivienda cualquiera CLASES Y PAYASO. Los niños jugando tras asistir a clases, y el payaso del D'eros, Pepín León, en su caravana ?ice un refrán que «hay que platicar con el dueño del circo no con los animales». Mensaje y enjundia al margen, el dicho nos retrotrae a los tiempos del circo clásico, en el que los animales y la saga circense se disputaban el protagonismo del mayor espectáculo del mundo. Los empleados del Circo D'eros que ayer levantaban la carpa en Salgueiriños tienen claro que con tiene que platicar el periodista es con el dueño, pues el único de la casa que plática en ese momento con los animales, unos elefantes, es el domador, y lo hace en alemán que, al parecer, las palabras en la lengua de Goethe son las que mejor entienden por su fuerte sonido. El abuelo de Ronnie Rossi, dueño del circo, montó un espectáculo hace 46 años en Rusia, Sueños , en el que un payaso se enamora de una trapecista que antes era una muñeca, el cual ahora retoma para mostrar en Santiago hasta el lunes. Ronnie es italo-inglés, pero como miembro de una saga circense que es, cuando se le habla de país de origen, responde: el mundo. En su sangre nómada circula toda la vida del circo que late en cualquier rincón del mundo. Ochenta personas viven en las modernas casas rodantes de este pequeño pueblo que es el Circo D'eros en el que no falta el colegio, con dos profesores, subvencionados por el ministerio, impartiendo clases, de nueve de la mañana a dos de la tarde, a veintidós niños, y en las que las lecciones de informática son parte importante. Ronnie ve muy positivamente el hecho de que sus hijos puedan estudiar en el circo hasta ir a la universidad, «de que tengan la posibilidad de elegir entre la profesión del circo u otra, o las dos». Además, dice, «tenemos más comodidad que en un pueblo, porque mis hijos salen de la caravana y tienen el colegio a cuatro metros. Están más vigilados por los padres, los tíos y los familiares, porque esto es un pequeño pueblo». Ésta es la vida de circo actual que, por lo que se ve, ya no es tan dura como la que Fellini reflejó en La strada . La caravana de Ronnie, que compró en Estados Unidos, es todo un lujo, con aire acondicionado y ducha con sauna. También las carpas, como la del Circo D'eros, climatizadas, con cafetería y servicio para minusválidos, son más cómodas.