Da Vinci llega al top manta

David Gippini SANTIAGO

SANTIAGO

Crónica | Trucos en el negocio del pirateo Vendedores ambulantes ofrecen supuestas copias del film «El Código Da Vinci», que se estrenará el 19 mayo; al final, resultan ser sólo un anodino documental

12 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Como bien se encarga de recordar la omnipresente publicidad, dentro de cinco semanas tendrá lugar el estreno de la película El Código Da Vinci , muy esperado por los amantes de la novela original de Dan Brown y de las intrigas vaticanas. El acontecimiento tendrá lugar el 19 de mayo, tanto en Estados Unidos como en la mayoría de los países, entre ellos, España; pero, como suele ocurrir en estos casos, la espera se está haciendo demasiado larga para algunos, que buscan formas para acortar los plazos, sea a través de Internet o del top manta. Pero más vale andarse con cuidado, ya que ni siquiera en el universo del pirateo todo el monte es orégano. Así, aprovechando la fiebre que convierte en oro todo aquello que rodea la marca Da Vinci, vendedores ambulantes ofrecen estos días en la comarca compostelana un DVD en el que el nombre del pintor italiano figura en letras bien visibles, y en el que la tipografía y el diseño recuerdan vagamente a la edición española de la novela de Dan Brown. El precio es de cinco euros, por supuesto negociables, y cuando se les pregunta a los vendedores si lo que ofrecen es la famosa película dirigida por Ron Howard y protagonizada por Tom Hanks, la respuesta es un invariable «Sí, sí, Código Da Vinci» pronunciado con acento extranjero. Pero la realidad es muy diferente. Al llegar a casa y colocar el DVD en el reproductor, lo que el comprador ve no es más que un documental de apenas una hora de duración en el que Tom Hanks no aparece ni por asomo. En su lugar, un tal Patrick McNeal y una variada galería de ilustres desconocidos enumeran ante el espectador los supuestos rasgos esotéricos de la obra de Leonardo, siguiendo la misma fórmula que tan buenos dividendos le ha proporcionado a Dan Brown, pero con un resultado bastante más aburrido. Resulta difícil hablar de engaño o de estafa en una situación en la que el propio comprador, al menos en teoría, está cometiendo una infracción. Más aún si se tiene en cuenta que bastan unos segundos para comprender que el DVD en cuestión nunca podría contener la famosa y esperada película: para empezar, su título es Desciframiento del Código Da Vinci. ¿Misterio o conspiración? ; además, en ningún momento se citan los nombres de Dan Brown, Tom Hanks o Ron Howard en la carátula. Aún así, como mínimo, cabe hablar de oportunismo, y al incauto comprador nadie le quita la decepción de haberse convertido en cazador cazado.