«No vais a sentir el hambre, sólo un poco de apetito»

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

En directo | La Salle ayuna en solidaridad con el Tercer Mundo Los alumnos y profesores participaron en la iniciativa voluntaria, en la que se compararon las necesidades de los países desarrollados con los subdesarrollados

10 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Los alumnos del tercer ciclo de primaria, de la ESO y bachillerato de La Salle fueron invitados a participar en un ayuno voluntario en solidaridad con el Tercer Mundo. La llamada fue seguida por 280 escolares y una treintena de profesores, que comieron como único alimento, al mediodía de ayer, un bollo de pan y un vaso de agua. «Sólo es un acto simbólico, con el que pretendemos llamar la atención de lo que están pasando en el Tercer Mundo muchos niños como ellos», comentó Jorge Meneses, director del Colegio La Salle. La intención de llamar la atención sobre la diferencia entre las preocupaciones de un niño del Primer Mundo y otro del Tercer Mundo abrió la jornada, en el salón de actos del centro, con una proyección explicativa en Powerpoint. Al principio, las voces de los niños parecían presagiar ciertas dificultades para que el mensaje llegara a todos, pero fue suficiente la primera imagen comparativa entre un niño de un país desarrollado protestando por «ir al cole» y la de otro de un país subdesarrollado con el lema de «a ellos no» para que las voces cesaran. La siguiente imagen no fue menos impactante: «Odias las verduras, a ellos les duele el hambre». Otras frases como «vives a dieta, ellos mueren a dieta» y «te compraron Adidas y querías Nike; ellos sólo tienen una marca» sobre la imagen de los pies de un niño con unas chanclas gigantes consiguieron el objetivo, al menos, durante unos minutos. Tras las imágenes se leyó un manifiesto escolar a favor del 0,7 con destino a la ayuda social, la condonación de la deuda externa de los países subdesarrollados y el cambio de las normas comerciales para favorecer al desarrollo económico del Tercer Mundo. Uno de los profesores del centro cerró el acto, invitando a los niños a cumplir con el ritual del pan y agua, aunque no sin advertirles que «no vais a sentir el hambre, sino sólo un poco de apetito». No todos los participantes en el ayuno voluntario tenían claro el objetivo de la iniciativa. Tanto que, justo cuando recogían el pan y el agua, al ser preguntados por qué ayunaban, Daniel decía «para divertirme», Rubén «porque vienen mis amigos y después voy a comer un bocadillo y a jugar»; mientras que Carlos comentó «sólo es hoy y se quedaban mis amigos». Lucía, de los cursos de la ESO, más reflexiva, dijo que «sólo es un acto simbólico, que no cambiará nada, pero nos permite tomar conciencia». A María le dieron pena las imágenes, «pero sólo es una comida, ellos no comen durante días». Iria cree que «nos sirve para saber cómo se sienten», y Helena que «hay niños que no pueden elegir cuando ayunan». Martín, más reivindicativo, considera que «debían ayunar los que pueden hacer algo». Para Antía «un día es un día y después voy meriendo». La jornada siguió con juegos deportivos, en los que el rey volvió a ser como suele ser habitual en estas citas el fútbol, seguido del baloncesto. A las tres y media se retomaron las clases normales para los de primaria.