Sobresalto en la siesta

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Crónica | Emergencias urbanas Un vecino de la rúa de Ponferrada sale ileso de un incendio en su domicilio; los bomberos lo encontraron durmiendo sin haberse dado cuenta de que había fuego en su casa

23 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?lumbrar con una vela a un santo es una práctica que, por muy creyente que uno sea, puede acabar en tragedia, sobre todo si la candela se deja sin cuidado alguno. Una rápida actuación en la que la responsabilidad la comparten los vecinos, la Policía Local y los bomberos sirvió ayer para salvar una vida. Ocurrió sobre las cinco de la tarde. A esa hora, los vecinos de la rúa de Ponferrada número 11 -en el entorno de la avenida de Lugo- llamaron al cuartelillo de Raxoi para comunicar que salía humo por debajo de la puerta de un primer piso. La policía trasladó el aviso a los bomberos y estos se plantaron en cuestión de minutos en la zona. El personal del servicio de extinción advirtió que también salía humo por la parte trasera. Como nadie respondía en la vivienda, procedieron a entrar en el piso a través de una ventana. Una vez dentro, en una habitación se encontraron el foco del incendio: una vela que había sido colocada sobre una cómoda. Según explicaron los bomberos, el fuego se había propagado a otros objetos que había sobre el mueble -entre ellos, al parecer, alguna talla religiosa- y había provocado una densa humareda. Apagar el incendio, todavía de dimensiones reducidas a pesar de lo que se percibía desde la calle, no costó demasiado, aunque la intervención no finalizaría únicamente con la correspondiente apertura de ventanas para proceder al ventilado de la casa afectada. Sorpresa Cuando revisaban la vivienda, se encontraron a un hombre de edad avanzada que dormía en el cuarto contiguo, completamente ajeno a lo que ocurría. Comprobaron que respiraba y lo despertaron sin grandes problemas, aunque el sobresalto de verse levantado de repente en estas circunstancias debió de ser importante. Los servicios sanitarios comprobaron que el hombre no había sufrido todavía síntomas de intoxicación y que se encontraba, en principio, perfectamente, por lo que no fue necesario su traslado al hospital. Al parecer, aunque el hombre no vive solo, nadie más se encontraba en la vivienda cuando la vela provocó el accidente. Los bomberos creen que la rápida reacción de los vecinos es lo que hizo que hoy no haya que hablar de una víctima mortal, pues todas las puertas interiores estaban abiertas y el humo había empezado a extenderse.