Análisis | Los fenómenos meteorológicos en Santiago Compostela no es una zona brumosa, ya que tiene alrededor de 20 días de niebla al año, pero un frente cálido ha hecho que los santiagueses apenas distingan la zona urbana
17 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?ualquier turista que llegue despistado a Santiago intentará buscar entre las brumas la torre de Londres y se encontrará con dos torres monumentales en una gran plaza empedrada. No habrá acertado en el día idóneo para ver los encantos del paisaje arquitectónico compostelano, pero habrá verificado que en Compostela no sólo la lluvia es arte. ¿Por qué esta niebla tan densa y machacante a lo largo de toda la jornada? No es habitual que ello ocurra. Pues obedece a que está viajando por Santiago un frente cálido, con precipitaciones débiles y humedad del 100%, capaz de de formar este brumazón de órdago. Lo que está ocurriendo es atípico. Un frente de aire cálido típico afecta sólo al norte, pero esta niebla frontal a caballo de una lluvia floja está extendida a la comunidad gallega. Y Santiago se lleva una nutrida ración de brumas que está comenzando a hartar a los compostelanos. Y muy especialmente a los conductores y a quienes padecen de los huesos. No obstante, con un poco de paciencia, pronto se despejará el panorama. Seguramente el jueves y el viernes no quedarán más que unas lentejuelas de niebla en el espacio. Pese al desabrimiento de los santiagueses, la capital gallega no es una urbe neblinosa por excelencia. No es un fenómeno típico de Santiago. Niebla a mansalva la encuentra uno en la Terra Chá, Monforte o la propia capital lucense. No es extraño que el poeta inglés Jonathan Dunne, al arribar cierto día a Lugo, describiese que había visto niebla de verdad. Tanto parecido le encontró con su tierra que se quedó a vivir allí varios años. Si ayer llagase a la capital gallega, Bugallo se alegraría de tener un nuevo empadronado. Lugo reúne unos cien días de niebla al año y se lleva la palma en Galicia. Compostela tiene menos de veinte. Según datos del Observatorio Astronómico, el pasado año, bastante seco, hubo sólo 7 días de niebla y en una temporada lluviosa como el 2001 alcanzó los 21 días. «Santiago no es muy propicia para la niebla», dice Ana Lage, del departamento de Meteogalicia de la Facultad de Físicas. Uno de los tipos de niebla más habituales en la Galicia interior es la radiación, originada por el enfriamiento nocturno. Ourense y Lugo saben de eso. Santiago, apenas. Aduce Ana Lage que la temperatura en la capital gallega no suele padecer estos bajones térmicos por la noche. Hay otro tipo de niebla que surge por advección y ocurre a cualquier hora del día. Está ligada a los aires marinos, y desde las zonas costeras alguna que otra vez llega hasta los pies del Apóstol.