Monbús pone a la venta la sede de Castromil en Compostela

La Voz LA VOZ | SANTIAGO

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

Los sindicatos denuncian que la plantilla de la empresa ha perdido 50 empleados desde el 2001 Firmas de la zona como Castrosúa y Uro precisan más suelo industrial para asentar sus negocios

06 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Justo cuatro años después de que el grupo lucense de transporte de viajeros Monbús adquiriera la compostelana Castromil por 42 millones de euros, la histórica y literaturizada empresa santiaguesa se va a quedar en simple recuerdo, pues Monbús ha puesto a la venta la sede de Boisaca, una nave de 10.000 metros cuadrados cuyo precio de mercado no baja de 2,5 millones de euros. Con esta decisión, Monbús se deshace de todo el patrimonio inmobiliario de Castromil tras las ventas de Muros y Pontevedra y prima a otra empresa del grupo, Talleres La Campiña, dedicada a reparar su flota de más de 500 autobuses. La empresa líder del transporte de viajeros en Galicia compró en el 2001 Castromil, que entonces tenía una plantilla de 170 trabajadores, con los que firmó un acuerdo de mantenimiento de las condiciones de trabajo. Tras varias huelgas protagonizadas en los dos últimos años por los antiguos empleados de Castromil, la plantilla ha perdido 50 empleados, según datos del sindicalista Paco Sebio, quien denuncia que la pretensión del grupo de Raúl López es la de «destruir Castromil, unha empresa modélica do transporte de viaxeiros en Galicia». Santiago reúne algunas de las más importantes empresas de automoción y transportes existentes en la comunidad autónoma. Castromil, la más prestigiosa línea interurbana de Galicia y uno de los símbolos empresariales de Compostela, ahora bajo la tutela empresarial de Monbús, es una de ellas. Su desaparición de Boisaca deja un poco huérfana el área industrial situada en el entorno de la carretera de A Coruña. Esa orfandad puede extenderse si siguen su ejemplo empresas como Urovesa o Castrosúa, esta última emplazada en las inmediaciones de Castromil. Pero en estos dos casos la decisión de los empresarios obedece a las serias dificultades que sufren para garantizar su actividad productiva y su futuro. No tienen espacio suficiente para desarrollar su cada vez más abundante cartera de pedidos. Uro acaba de resultar adjudicataria de una serie de vehículos todoterreno del Ejército, a razón de doscientas unidades anuales hasta el 2011, y su proyección es cada vez mayor. Necesita con urgencia una parcela mínima de 50.000 metros cuadrados para asentarse, puesto que de lo contrario tiene que irse a otros pagos. Castrosúa es la empresa líder de las carroceras españolas, y también padece graves problemas para ampliar su cadena de montaje. La firma compostelana está dejando escapar una mayor cuota de mercado por la ausencia de instalaciones para garantizar su liderazgo en un mercado cada vez más competitivo. Precisa al menos 55.000 metros cuadrados. Compostra, una importante cooperativa de transportistas ubicada precariamente en el polígono del Tambre, amenaza también con irse por carencias infraestructurales.