Desbandada a la hora de comer

Nacho Mirás SANTIAGO

SANTIAGO

En directo | Peligro al salir de clase Unos minutos de observación en delante de los colegios sirven para darse cuenta de que, tal como se conduce y se cruza, lo raro es que no ocurran más accidentes

30 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?espués de observar durante un buen rato la salida de los centros escolares en Virxe da Cerca, lo raro es que no se produzcan más accidentes como el de ayer. El jefe de estudios del colegio San Francisco Javier cree que uno de los problemas «son los chicos que andan en moto a mucha velocidad, que salen de detrás de los coches y no se les ve». Procedemos a comprobar lo que dice a eso de las 13.30, cuando salen de clase, en desbandada, los alumnos de ESO de San Pelayo-Emma. El problema al que hace referencia el profesor es cierto, pero no es el único: son decenas los ciclomotores que pasan a toda pastilla. En un par de minutos observamos adelantamientos prohibidos, velocidad excesiva (también ruido, pero ése es otro tema), un caballito o frenadas demasiado arriesgadas. Pero no toda la culpa es de los motoristas. En el caso del atropello de ayer, además, las culpas no están claras y, hasta que se demuestre lo contrario, tan inocente es el piloto del ciclomotor como el niño atropellado. La desbandada de las 13.30 horas es literal. En cuestión de segundos salen tantos chicos y chicas a la calle -mayorcitos, de la ESO- que la ya estrecha acera se hace insuficiente para todos, también para los peatones que pasan. Estudiantes y paseantes saltan al asfalto y empiezan a caminar en ambas direcciones por encima de la línea amarilla que señaliza la parada del autobús. Se masca la tragedia. El tráfico, a esa hora, empieza a aumentar. Hay frenadas de coches, autobuses y motos que se encuentran la calzada ocupada. También, y hay que decirlo, la mayoría de los escolares cruzan por el paso de peatones, si bien las chicas de la foto que ilustra esta página no son una excepción. Típico cruce «a la vaicheboa». No son pocos los escolares que atraviesan la calle convencidos de que los coches que van y que vienen acabarán parando. Alguno lleva puestos unos auriculares -difícilmente oirá un motor o un claxon-, otro llama por teléfono y otro más, simplemente cruza de espaldas, hablando con sus compañeros que se quedan en la acera. A lo lejos se ve que han empezado a salir también los de la Enseñanza. Se divisa a un policía municipal regulando el paso en el cruce con la subida a la Plaza. Pero el tráfico se acelera después de él y es peligroso para los peatones que están más cerca de la rúa de As Rodas. Por si no había bastante riesgo, han empezado a llegar padres que detienen sus coches en la parada del bus para coger al niño. Pero la parada ya está ocupada por peatones. Dan ganas de llevarse las manos a la cabeza cuando un chaval se sube al coche de su madre no por la puerta que da a la acera, sino por la de fuera. Caminando vienen una madre y su hijo, vestido con el inconfundible chándal verde de La Enseñanza. Al llegar a la altura de San Francisco Javier, el pequeño echa a correr y a punto está de irse directamente al asfalto. Pero la madre lo intercepta a tiempo y le echa una bronca de esas que no son ninguna broma. El niño vuelve al redil. Se puede ver que los más pequeños están mucho más vigilados, porque ninguno entra o sale solo del colegio. Los de la ESO ya son otra historia, todo potencia a la hora de verse libres para irse a casa a comer. El concejal Baqueiro dice que es muy importante acostumbrar a los niños a que crucen por donde deben, y eso es algo que se aprende en los programas de educación vial, en los que colaboran los centros y el Ayuntamiento. Sobre esa idea de, al modo inglés, poner voluntarios o personal de apoyo que regule los cruces en todos los centros escolares, el edil dice que, aunque es algo de lo que se debatió, la idea no llegó a cuajar. Igual habría que retomarla. Otra madre que camina con dos escolares también le extraña que no ocurran más accidentes en Virxe da Cerca: «No basta con poner un policía en la mitad de la calle, es una calle muy larga», dice.