Sorpresa y silencio a cal y canto

Emma Araújo SANTIAGO

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

En directo | A la salida del cole La mayoría de los padres que fueron a recoger a sus hijos están satisfechos con el centro, pero no les gustaría estar en el pellejo de los afectados

08 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

El colegio de Barouta tiene 180 alumnos de Educación Infantil y Primaria, y tan sólo uno de ellos, de tres años de edad, ha sido capaz de poner en jaque todo el sistema de seguridad de las instalaciones. Y todo por protagonizar una inusitada fuga con sirena incluida -la del recreo- con el sano propósito de reunirse con su madre. Lo único que se encontró al salir no fue a un profesor con cara de pocos amigos, sino una carretera comarcal, con escaso tráfico, pero en donde se circula a gran velocidad. Su aventura apenas duró unos metros, ya que una vecina que iba a comprar pan, se lo encontró y lo llevó de nuevo a clase, ante la mirada incrédula de los profesores, que no se habían percatado de su ausencia. Esta historia se extendió ayer como una mancha de aceite entre todos los padres que se concentraron en la puerta de las instalaciones. Los que conocían el incidente pensaban que había ocurrido en una guardería y no en Barouta. No hubo excesivas quejas, pero sí una preocupación latente al pensar que el susto que se llevaron otros padres les pudo haber tocado a ellos. Y ahí cambian las tornas. «Non é normal que a porta estivese aberta», señaló una de las madres que hasta ayer mismo utilizaban un acceso similar para adentrarse en el centro y que ahora deberá esperar a que le abran la puerta. Por lo bajo, un grupo de madres contaban entre sí que tres niños se quedaron en el patio un día de fuertes lluvias, con la consiguiente mojadura y ciertas dosis de enfado de sus padres. Pese a todo, ninguna de las personas que ayer acudió al colegio hizo sangre con lo ocurrido el día anterior, pero la familia del pequeño que protagonizó el incidente no lo llevó ayer a clase. De hecho, alguna madre confirmó que ya habían ido a recoger todas sus cosas. Mientras tanto, la dirección del centro insiste en que aunque la puerta no estaba cerrada con llave, un niño tan pequeño no tiene capacidad para abrirla y abandonar el recinto. Por ello no acierta a entender lo ocurrido.