La idea de Juan Juncal es precisamente la de actuar en Raxoi y en la propia dirección local. Habría una nueva gestora. Pero eso sólo puede suceder pasando por encima del cadáver político de Pillado, tarea que se antoja sumamente complicada. Dentro de un mes se conocerá el resultado de la contienda. Si triunfa la dirección local apuntalará su continuidad y si gana Núñez Feijóo se llevará por delante la ejecutiva compostelana. La cita congresual resucita en el fondo la disputa tradicional entre las huestes de Xosé Manuel Romay y Xosé Cuiña, con la incorporación de nuevas y emergentes unidades a la lucha. Y ese signo es lo que hace que Xosé Manuel Barreiro y Enrique López Veiga, los otros dos candidatos a la sucesión de Fraga, se encuentren como convidados de piedra en el escenario compostelanio. Un bocado codiciado, ya que aparte del simbolismo que representa Santiago, es la segunda agrupación de la provincia que más compromisarios aporta.