CRÓNICAS URBANAS
11 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.LA RESISTENCIA aérea de Lavacolla sufre las dos primeras bajas. Una, la de Spanair, no es preocupante, porque la capital gallega seguirá teniendo al menos cinco enlaces con la catalana. La apuesta iba dirigida al viajero de negocios, y parece lógico que Vigo nos ganara esa partida. La segunda, la de la conexión directa y diaria con París, es sensible y dolorosa, porque ya se fue una vez y costó mucho recuperarla. Este invierno se retira del combate porque, simplemente, no es rentable, y los vecinos de Air France aprietan en Peinador con cuatro frecuencias. Citroën les llena la mitad del pasaje y el resto de los billetes los venden a precios razonables. Aquí no teníamos ese as, pero el mercado es sabio y pronto nos permitirá imitar a Rick Blane en Casablanca entre la niebla de Lavacolla: «Siempre nos quedará París. No lo teníamos, lo habíamos perdido...», hasta que llegó Ryanair.