Islote verde

XOSÉ VALIÑA

SANTIAGO

A XESTA | O |

16 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

SIEMPRE me causó curiosidad, al pasear por el parque de Pablo Iglesias, ver en pleno espacio verde público un trocito acotado con una vegetación que rompe totalmente con la globalidad del ámbito. Es un cachito de terreno privado, rodeado por un seto, que siempre me pareció una especie de Gibraltar en la amplia explanada pública. Y, para resaltar esta privacidad, los propietarios colocaron un letrerito que informa de que ese espacio tiene dueño. Aunque casi nadie repare en él, resulta extraña y singular la presencia de un parterre así, luchando desde la pequeñez contra la inmensidad del mar verde público, David contra Goliat. A los dueños del jardincito, a priori, no les va ni les viene poseer un espacio de nulo valor aparente, como refleja su descuidado contenido vegetativo, y sin embargo se han empeñado contra viento y marea en mantener ese trocito casi imperceptible. Y, además, señalizado, si el cartelito sigue hoy ahí. Aunque sin valor de mercado, el jardincito simboliza la protesta de los propietarios contra la administración pública que, hace varias décadas, expropió los terrenos para la edificación del ámbito, en torno al viejo puente Mantible. La resistencia de ese retazo a convertirse en público, para configurar el parque, creó una suerte de islote perejil.