Ritos

NACHO MIRÁS FOLE

SANTIAGO

CON LUPA | O |

08 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

UNA VEZ hice la prueba, y es cierto: los turistas que acuden a la Catedral repiten cualquier cosa que le vean hacer a la persona que tienen delante, por muy rocambolesco que sea: frotar una piedra con el dorso de la mano; introducir los brazos en cualquier hueco que se encuentre en columnas o paredes; acariciar la cruz pétrea de la Puerta Santa como si de dentro fuese a salir el genio de la lámpara de Aladino... Hágalo usted. Es prácticamente seguro que si se da un cabezazo contra un confesionario, alguien hará lo mismo y lo filmará en vídeo. En cosa de minutos, habrá cola para destrozar a cabezazos el depósito de pecados, con el riesgo de que una riada de maldades ajenas inunde el templo. Con todo esto sólo quiero ir a un sitio: que ritos como poner la mano en el parteluz del Pórtico de la Gloria o aporrear con la cabeza al Santo dos Croques no dejan de ser convenciones que no tienen ninguna validez, y hacen más mal que bien. ¿Cómo no se va a poner una valla protectora? Pues habrá que ponerla. Si todo el mundo se empeña en dejar su ADN sobre las piedras de Compostela, el arte de esta ciudad tiene los días contados. Que no les cuenten cuentos: que se sepa, nadie ha salido de la catedral con más sabiduría de la que tenía cuando entró.