Vestidos con sentidiño

c. v. | santiago

SANTIAGO

IAGO VIANA

Reportaje | Festa do traxe galego Ayer se celebró por todo lo alto en el casco histórico la tradicional fiesta que ya va por su vigésimo séptima edición; la lluvia no consiguió deslucir la belleza del acto

29 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

A las 11.00 horas de la mañana de ayer la Alameda de Santiago lucía mejor que nunca en la acogida que ofreció a todos aquellos que, retando a la lluvia, salieron a celebrar la belleza y elegancia del traje gallego. Esta tradición de rendirle un día de fiesta nació hace 27 años, y desde entonces la cantidad de participantes no ha dejado de aumentar y el homenaje es parte tan esencial de las fiestas del Apóstol que ya no podrían entenderse sin él. Tras la concentración en la Alameda, los cientos de compostelanos y foráneos que se reunieron iniciaron un desfile que les llevó por el casco antiguo, hasta desembocar en el Obradoiro. En la Catedral participaron de una misa solemne oficiada por Xesús Precedo Lafuente, un entusiasta del traje que no pudo evitar las lágrimas durante la celebración del acto religioso. Por su parte, José Luis Mallón García, socio de la Asociación do Traxe Galego (ATG), fue el encargado en esta ocasión de realizar la ofrenda anual al Apóstol. A mediodía la Casa do Concello abrió sus puertas para la tradicional recepción, presidida por el alcalde Sánchez Bugallo y en la que también estuvieron otras personalidades como Néstor Rego o Xosé Baqueiro, que recordó que todos los actos son «abertos, públicos e gratuitos», a la vez que llamó a la participación. Por la tarde La jornada de la tarde se inició a las 16.00 horas en San Domingos de Bonaval, donde se evaluaron los trajes presentados al certamen, y que este año aumentó notablemente la cuantía de los premios y el número de participantes. Desde aquí partió un segundo desfile que finalizó en A Quintana, aunque la última parada de los participantes fue el Teatro Principal, donde se entregaron los premios y se hizo pública la designación de los dos nuevos socios de honra, Agustín Sixto Seco (a título póstumo) y Francisco Collantes Carollo (anterior presidente de la ATG). Pilar Domínguez que ejerció este año como presidenta de la asociación, fundada en 1994, calificó el día de ayer de «apoteósico». Afirmó emocionada que no recordaba ningún homenaje con tanta gente y aprovechó para dar las gracias a todos los participantes, al mismo tiempo que animaba a todo el mundo a acompañarles, mientras recalcaba convencida que «non fai falta ter un traxe moi rico, pasa o mesmo que coa roupa de tódolos días, moitas veces o máis sinxelo tamén é o máis elegante, o que máis admira a xente». Aludió a la asociación, que tiene su sede en la compostelana rúa Atalaia y desde la que se ofrecen a prestar trajes a quien lo necesite. Pilar Domínguez destacó la variedad y calidad de los vestidos, con colores que pasaban del negro riguroso al rosa y de lo más discreto a los adornos interminables; tampoco escaseó la presencia infantil, sobre todo de niñas, que se veían encantadas y guapísimas con sus trajes; incluidas dos pequeñas canadienses, de abuela uruguaya y abuelo gallego que, aunque no parecían enterarse mucho de la situación, confirmaban su felicidad con una enorme sonrisa.