A partir de la suspensión de las licencias se va a producir un cierto bajón en la tramitación de permisos para construir viviendas nuevas. Pero el gobierno local dice que la dinámica paralizadora anidó ya un par de años atrás, con motivo de la entrada en vigor de la Lei do Solo. Los suelos rústicos quedaron fuera de la actividad constructiva. En la ordenanza 14 los permisos quedaron anulados «e aí dábamos moitas licencias». Y ello se notó, de acuerdo a los datos de Raxoi, según los cuales se pasó de la concesión de 250 licencias anuales a algo más de un centenar a partir del 2002, con la nueva Lei do Solo. Excepcional fue el año previo a la entrada en vigor de la Lei, en el que la gente se apresuró a solicitar licencia en los suelos que iban a ser vedados y Raxoi concedió unos 400 permisos. Sólo el 31 de diciembre del 2002 se despacharon 80 licencias. Es un poco lo que ocurre ahora, en las fechas previas a la suspensión de licencias, pero seguramente a menor escala. Pese a la previsión de un pequeño bajón una vez que se suspendan los permisos, el grupo popular considera que se le cortan las posibilidades de solicitud de permiso al menos a medio centenar de personas que tenían previsto, de un momento a otro, construir su vivienda. Xaquín Cebeiro cree incluso que puede quedarse corto. En las parroquias rurales, de acuerdo a los datos del propio PXOM, se solicitaron entre los años 1990 y 2001 un total de 692 licencias de construcción, que dieron lugar a 824 viviendas nuevas.