?n este mundo todo es de Dios, y aunque la basura nace de lo que desperdicia el hombre, no es una excepción. Así que ayer no faltó el acetre ni el agua bendida, que roció los muros y contenedores de la nave de Formarís. Lo curioso es que el oficiante encargado de la ceremonia y de las preces de rigor era un sacerdote polaco. Bendecido el recinto, y descubierta la placa inaugural en una piedra envuelta con la bandera gallega, las autoridades desfilaron por el micro. Pero no contaron con que por encima de la carpa transitan los aviones, y uno de ellos ahogó el discurso del alcalde. Cuando se apercibió que desgañitarse no servía de nada, Bugallo paró y comunicó a la audiencia: «Comprobamos que é un reactor, e que vai baixo». Muchas fueron las caras que se arremolinaron en torno a la nueva ecoplanta, pero entre la abigarrada concurrencia pronto se notó la ausencia de los ediles del BNG. No asistió ni uno: «Estábamos moi ocupados e non tivemos un oco na axenda», comentaría irónicamente uno de los concejales en Raxoi. Sogama no es plato de su gusto. Sí lo es el compostaje, y por éso el Bloque acogió con perplejidad la propuesta del PP de que hubiese compost en Sogama: «¿Agora saen con iso? Tarde piaron porque xa é imposible». Y es que Sogama empezó ya. Para celebrarlo hubo un refrigerio. Lo malo es que se dejó para el final, cuando los visitantes vieron caer y oler la basura en la tolva, y quedó casi intacto.