A vivir con las vacas

| JUAN CAPEÁNS |

SANTIAGO

CRÓNICAS URBANAS

10 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

RESULTA extraño que una comunidad como la gallega, a la cola en casi todo lo que huele a demografía, bata su propio récord de construcción de viviendas. O que en Santiago, que lejos de llegar a los 100.000 habitantes ya se acerca a los 90.000, exista una oferta desmedida de pisos nuevos. Este misterio tiene una explicación muy política y poco humana: los ayuntamientos tienen comprometidos de por vida buena parte de sus presupuestos y la única forma que tienen de hacer caja es con la construcción. Urbanizar suelo y cobrar los impuestos a los nuevos propietarios no da tanto trabajo, por ejemplo, como poner en el mercado los miles de pisos vacíos que hay en la ciudad en lugares céntricos, donde la gente sí quiere vivir. Al Concello le resulta más fácil gestionar suelo con el dinero de la Xunta (de todos) y mandar a sus vecinos a Amio, con las vacas. Mientras, Conxo sigue con las persianas bajadas.