Nos disolvemos

FERNANDO ADOLFO DE ABEL VILELA

SANTIAGO

TRIBUNA | O |

25 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

TOCA DISOLVERSE. Como somos capital, a pesar del señor de la ele, en Santiago nos disolvemos cada cuatro años, cuando tocan elecciones autonómicas. Se disuelve el Parlamento y perdemos a un puñado de visitantes asiduos de poder adquisitivo superior al de la media. Y se cuasi-disuelve el Gobierno, si bien en cuanto a este particular no hay disolución efectiva que valga, pues desde la gloriosa llegada del salvador sus secuaces reenganchan sucesivamente, o se siguen sacrificando, si ustedes prefieren que utilicemos la terminología tontorrona. El sistema funciona muy bien desde la perspectiva de los intereses vecinales, que son lo que aquí nos convocan, pues el comercio que depende de los gastos de representación no padece, a pesar del incordio de las elecciones. Al fin y al cabo, todo sigue fluyendo porque estar en funciones es un estilo de vida política muy nuestro, que encaja maravillosamente con ese futuro incierto que nos espera cuando desaparezca de la escena EL, con mayúsculas. Ya ven ustedes: nos movemos de maravilla en medio de este relativismo institucional. En España, la izquierda casa a los gays y la derecha se presenta en versión escéptica, en funciones, con totalitarios metidos a demócratas, comunistas metidos a liberales, rubias que son morenas y otras rarezas por el estilo. ¡Menuda bienvenida para el papa Benedicto!