PINCELADA
18 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.EL CONCELLO es condenado una y otra vez a pagar intereses de demora por el retraso en el pago del coste de obras o indemnizaciones millonarias por incumplir acuerdos urbanísticos. No se trata de una ni de dos sentencias, por lo que el Ayuntamiento debería plantearse alguna fórmula que evite la sangría de unas cuentas ya justas. Pero si pagar indemnizaciones como castigo a los pagos aplazados supone una merma considerable de las arcas municipales, esperar a las sentencias judiciales para abonar a los funcionarios diferencias salariales aún parece más increíble. En este caso, no sólo se retrasa una obligación sino que, al mismo tiempo, se impide que un trabajador disfrute de lo que legalmente le corresponde durante años. El Ayuntamiento debería empezar a plantearse otra fórmula para resolver sus litigios, porque está claro que los juzgados no se le dan muy bien.