A CADEIRA | O |
15 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.FINALIZADAS las polémicas obras en la praza Roxa era visto que alguna otra zona emblemática de Santiago necesitaba remodelarse. Le ha tocado esta vez a la Alameda. En casi todas las ciudades las obras de mejora son continuas, pero en ninguna resultan tan molestas como en Compostela. Será por tener un centro urbano muy reducido, por concentrase en una veintena de calles en las que cualquier levantamiento del pavimento descoloca a vecinos y conductores, o por la fiebre de aparcamientos subterráneos que le ha dado a los regidores gallegos en la última década. El Ensanche compostelano no ha dejado de acometer reformas desde hace años, y no es tan viejo como para que los urbanistas de entonces tuvieran tan poca visión de futuro. Quizás creían que los edificios de Romero Donallo, la Avenida de Lugo, Santiago de Chile, la rúa Nova de Abaixo o Rosalía de Castro eran una apuesta vanguardista por el diseño arquitectónico. En pocos centros urbanos existe semejante concentración de mal gusto. Lástima, al lado de un casco histórico que deja boquiabiertos a muchos.