El edificio del Banco de España ya está en pleno proceso de desalojo. Las furgonetas cargaron ayer con mobiliario y utensilios diversos en la tarea de vaciar el recinto tras varias décadas de funcionamiento. Los servicios serán trasladados a A Coruña, a donde van ya los trámites que los ciudadanos u organismos deban realizar. Pero el desalojo no implica que el Banco tenga ya un destino fijado. Al menos oficialmente la Administración central no tiene resuelto el futuro de las instalaciones, caso que empareja a Santiago con Pontevedra. Son las dos únicas ciudades en donde las oficinas, según informó ayer Patrimonio del Estado, no tienen asignada aún una funcionalidad. No obstante, mientras que en el caso de Pontevedra hay propuestas para la continuidad del edificio en manos del Estado (es candidato a albergar la subdelegación del Estado), en Santiago no existen a primera vista alternativas estatales. Fuentes de Patrimonio del Estado señalaron a este medio que se están barajando distintas opciones para las dos ciudades, con la prioridad situada en las necesidades de Hacienda. Si no las hubiese se atendería la posible demanda de otros departamentos de la administración central y, en último caso, las de otras administraciones. En Santiago es el Ayuntamiento el que ha mostrado su interés. Indicador Esa escala de valores ha hecho que de los 31 inmuebles que dejaron de funcionar como sedes del Banco de España, 29 se hayan quedado en manos del Estado. El retraso en la decisión referente a Santiago puede ser un indicador, como reconoce Madrid. Al menos supone que el Ministerio de Hacienda tiene muy en cuenta la propuesta de Santiago. La incógnita está en si existen o no necesidades de la administración estatal en Compostela que puedan suponer la pérdida del edificio para la ciudad. Es una interrogante que también está en la mente de los munícipes. Aparentemente no se advierten carencias infraestructurales de la administración central. De todos modos, la decisión está cercana. La subsecretaria de Estado de Hacienda, Juana Lázaro, vendrá este mismo mes a Compostela y, con toda seguridad, le desvelará la incógnita al alcalde Xosé Sánchez Bugallo. Aunque en Madrid señalan que en este trimestre, como máximo, estará resuelto el futuro de la oficina, la visita de Lázaro será ya probablemente clarificadora. El hecho de que se esté desalojando el inmueble de las Praterías no significa nada, según Madrid: «Lo que se hace es vaciar y adecentar el edificio, al margen del uso o destino que vaya a tener». El alcalde Sánchez Bugallo, que efectuó diversas gestiones sobre esta materia, incluida una conversación con el presidente de Segipsa, aguarda también que la resolución no traspase los límites de este trimestre «e que sexa positiva para nós, claro».