Reportaje | La improvisada avenida del edil independiente está en Calo, su feudo Bautizan un vial de Teo con el nombre del concejal de Urbanismo semanas después de que se aprobase el polémico nombramiento de la rúa Alcalde Blanco Martínez
05 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Quizá sea cosa del carnaval, que acostumbra a sacarle los colores a cualquier político, o de la retranca de un vecino o vecinos a los que le ha salido un sarpullido por la polémica derivada del bautizo de una calle con el nombre Alcalde Blanco Martínez, Armando Blanco para amigos y adversarios. Pero lo cierto es que Manuel Florencio Parajó Liñares, el número dos del ayuntamiento de Teo, que tiene la llave del gobierno y del urbanismo local, también tiene su calle. En realidad, lo que Manuel Parajó posee en estos momentos, aunque sea de chirigota, es toda una avenida. La avenida está a la entrada de sus dominios políticos, que se circunscriben a la zona de Calo, feudo de quien un día fue socialista. Cerca de la última rotonda de Milladoiro nace esta particular calle, que desde una fecha ciertamente indeterminada lleva el nombre de tan conocido personaje de la política local. Este cartel ha pasado desapercibido para muchos, pero a alguno se le pusieron los pelos de punta al ver que la zona por la transita habitualmente se había tranformado en todo un reconocimiento a Parajó. Esta situación, que para muchos es un hazmerreir, y para otros una prueba más de que la política Made in Teo no tiene límites, ha provocado comentarios de todo tipo. Los políticos locales se han sumado al carro de la ironía y la transgresión y en un tono que mezcla el sarcasmo, la carcajada y la crítica pura y dura. Los dos grupos de la oposición (BNG y PSOE) coinciden en señalar que los vecinos saben muy bien a quien tienen y qué actitudes son dignas de protagonizar todos y cuantos actos carnavalescos imaginables. La duda está ahora en saber lo que pasa por las mentes de los dos protagonistas: si Armando Blanco está celoso de que su mano derecha tenga toda una avenida y él deba conformarse con una simple calle, que dicho sea de paso aún no lleva su nombre; o si a Manuel Parajó lo que realmente le importa es tener una calle de verdad, con placa institucional y fiestorra por todo lo alto, que, no hay que olvidar, aún no se ha celebrado.