EN CUARENTA LÍNEAS | O |
18 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.EL FANTASMA de la chapuza planea sobre algunas de las obras que se están ejecutando en la ciudad. La eterna rúa de San Pedro, a la que se le dio la vuelta varias veces, sigue teniendo baches; el maravilloso invento de instalar granito en el cruce que separa As Rodas de Virxe da Cerca ha dado como resultado unas losas tronzadas por el peso de los camiones que presentan un aspecto lamentable. Lo del pintado de rayas en las calles ya no tiene nombre: un ejemplo muy claro se puede ver en el entorno de la estación de autobuses, que el pasado lunes señalizaba horizontalmente una cuadrilla de operarios. Desviando el tráfico de cualquier manera con la ayuda de conos de plástico, el resultado era que los coches se llevaban buena parte del pintura pegada en las ruedas. En el colegio, la mala presentación restaba puntos. Pero claro, no se pueden pasar las calles a limpio. Los baches que hay en la rotonda que conecta el periférico con la AP-9 en San Lázaro son otro ejemplo del descuido y, si entramos a valorar el cuelgue de las obras de la autovía de Lavacolla en su tramo final podríamos quedarnos sin calificativos. Los flecos, los malos acabados y los esfuerzos dobles que pagamos todos. ¿Qué tal un control de calidad de las obras públicas?