Los Reyes nos dejan las rebajas

La Voz

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

Patio de vecinos Los niños disfrutaron con los regalos mientras los adultos ya planean ir a las rebajas

06 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Abrir paquetes fue la actividad que más se repitió ayer en todos los hogares. Sus majestades Melchor, Gaspar y Baltasar fueron generosos un año más, incluso con los adultos. Sus almacenes de juguetes no fueron capaces de atender tanta demanda, así que tuvieron que recurrir a las jugueterías de la ciudad y alrededores. Y si bien siguen dejando bicicletas, coches, patinetes y muñecas, cada año se ven menos críos en las calles y plazas disfrutando de sus juguetes, porque los regalos que interesan son cada vez más caseros, bien porque necesitan conexión eléctrica, como las play station y las minicadenas, o porque son demasiado aparatosos y con demasiadas piezas, como los castillos de Jazmine, las cocinas y las muñecas con mil y un complementos. Viven la espera, aunque se reparta en tantos y tantos hogares con Papá Noel, con tanta ilusión y ansiedad que se justifica hasta el dispendio. No sirve de nada apelar a las desgracias que sufre medio mundo para rebajar las demandas infantiles. La magia está en la inocencia y en disfrutarla el poco tiempo que dura. Lo que sobrepasa la edad de la inocencia son las rebajas. El alto consumo en estas fiestas, que ya son pasado menos en las tarjetas de crédito, aún deja resquicios para las rebajas. Las primeras en asaltar esta mañana las tiendas serán las adolescentes, dispuestas a gastarse en modelitos y complementos los euros que los Magos de Oriente suelen dejar en los zapatos al personal de estas complicadas edades. Ojo con las gangas Ellos también van de compras, pero pican menos en eso de las gangas. Porque si las hay, son pocas. Entre otras cosas a tener en cuenta, los consumidores deben saber que en las rebajas debe figurar el precio anterior de la mercancía. Y no dejarse engatusar por precios tan aparentes que te llevan a comprar lo que no necesitas, o lo que es peor, algo que ya tienes en el armario y que ni siquiera estrenaste porque no te acaba de convencer.