SIN INTENCIÓN
11 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.CUANDO SE habla de trasplantes parece fácil resaltar la solidaridad de los donantes, sin duda la más importante e imprescindible de todas. Pero hay que referirse también a la solidaridad de los especialistas y de todo el personal sanitario que interviene en el proceso, no sólo por estar disponibles a cualquier hora para una intervención de este tipo y para ir a buscar el órgano a donde haya posibilidad de lograrlo, sino por los esfuerzos para intentar reducir la lista de espera. Si no hay donaciones suficientes de cadáveres, se buscan fórmulas como rentabilizar las procedentes de posibles donantes vivos, incluso la posibilidad de utilizar parte de un órgano para salvar dos vidas de enfermos graves en lista de espera, como se pretende hacer con el hígado. Seguramente que sea también su obligación, profesional y ética, pero siempre se agradece saber que existe esa disponibilidad.