Un lustro de espera que no ha concluido

La Voz

SANTIAGO

El proyecto para construir un aparcamiento en Xoán Carlos I ha dado muchas vueltas desde que el Ayuntamiento lanzó la iniciativa. De hecho el concurso para su licitación se aprobaba a finales del 2000 y en abril del 2001 se adjudicaba su construcción a la UTE Puentes y Espina. En octubre de ese año, la empresa formulaba el primer proyecto, que presentaba una sobreocupación en planta sobre la condiciones del concurso e invadía sustancialmente el suelo de la Alameda, con lo que pasaba de las 452 plazas previstas inicialmente a 558. También había entonces un incremento sustancial del coste real (68%) y del coste por plaza (36%). En julio del 2002 presenta un nuevo proyecto, el que ayer valoró la Xunta de Goberno, y que quedó en espera, primero, mientras no se modificaba el Plan Especial del Casco Histórico para la reserva de espacio para el párking y, después, pendiente de ver la posibilidad de poder ampliar la zona de aparcamiento al subsuelo del estanque de la Alameda. El peso de la plaza Roxa Ante tanta demora, Raxoi acabó por dar prioridad al párking de la plaza Roxa. Y con éste a punto de concluir, ha recuperado el programa para Xoán Carlos I. Pero la polémica experiencia de la plaza Roxa ha marcado las decisiones sobre este último. El gobierno no está dispuesto a salirse un ápice del ámbito de actuación que marcaba el pliego en base al que se contrató la obra, pese a que en su momento se comprometió con el PP a estudiar la posible ampliación del párking y su extensión bajo el estanque de la Alameda. Por ello, dice que si la empresa presenta un proyecto que se ajuste y reciba el visto bueno técnico, que las obras podrán empezar de inmediato. Pero no en otro caso. Raxoi no renuncia a construir este párking y si la empresa no se ajusta al pliego de condiciones, la opción será convocar otro concurso. En ese caso, podría modificarse el ámbito de actuación y adentrarse bajo el estanque, pero el alcalde no quiere situarse en esa hipótesis de momento. Insiste en que si la empresa presenta un proyecto que se ajuste recibirá las bendiciones de Raxoi ya. El BNG, su socio de gobierno, es contrario a actuar bajo la Alameda. Néstor Rego lo recordaba ayer al valorar el proyecto de Puentes y Espina, del que destaca que no sólo vulnera el procedimiento procesal tal y como está formulado, sino que también reduce el ámbito de la reurbanización y el presupuesto que destinaría a ello. Este es uno de esos temas cuyo debate los dos socios dejaron abierto en el pacto. y en el que si no hay acuerdo cada gupro que da