Deporte y política

SANTIAGO

EL PERISCOPIO | O |

08 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

HACE poco más de un año, Compostela aparecía en las quinielas, preparaba su estreno en la élite de fútbol sala y tenía una posibilidad única de volver a la ACB. De todo aquello, poco queda. El Concello, segundo accionista de la S. D. Compostela, sólo ganó una votación en asamblea, la que desembocó en la liquidación de la sociedad. El Obradoiro no pudo traspasar la puerta que le abría la Justicia porque no reunió los apoyos económicos. Sólo resiste el proyecto del Lobelle, el más joven, a caballo de una inercia positiva que otros vivieron antes. Tan brusco cambio en el deporte de élite obligó a revisar la hemeroteca. Y ahí estaban los políticos, siempre presentes en las citas del éxito. En las del fracaso, no. Cuando vienen mal dadas suelen recordar que su obligación es tirar de las infraestructuras y de la base, que la élite debe caminar sola. Eso sí, si los pabellones están cerrados en agosto es porque los conserjes tienen que coger sus vacaciones. Y si el retraso en la aprobación de los presupuestos se lleva por delante los convenios y ayudas de una temporada, es por imperativo legal. Mala suerte. Siempre son más las justificaciones que las soluciones. Y la oposición... también suele estar más pendiente de las fotos que de las desfeitas. Está en la hemeroteca.