El verano de San Martiño

SANTIAGO

PINCELADA | O |

07 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

ONCE MESES de trabajo, de agobios, de atascos, de cansancio ocular, de agotamiento mental, de falta de tiempo para perder. Once meses pensando y soñando con un mes. Once meses planeando lo que será ese mes e imaginando el placer que se siente al sencillamente no hacer nada. Llega el mes y, después de tantos planes, se esfuma antes de haber podido sentir la grata sensación del aburrimiento. Más aún este año en el que hemos pasado por arte de magia de la primavera al otoño sin catar la necesaria dosis de vitamina solar, que permite recargar las baterias para soportar los siguientes once meses. A la vuelta de un mal llamado verano como el de este año resulta más que desagradable escuchar los consejos para evitar el estrés postvacacional. La mejor solución es, un año más, la resignación y volver a soñar durante otros once meses en el mes de los sueños. En esta ocasión, lo mejor será centrar los recuerdos en no más de siete días de sol y pensar en que tampoco queda tanto para que San Martiño nos regale, como cada año, unos días de verano en pleno mes de noviembre.