ENTRE LÍNEAS | O |
06 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.ANDAN A vueltas los hosteleros, la Xunta y el Concello, discutiendo la cifra exacta de turistas que han visitado Santiago este año y el número concreto de abrazos que ha recibido el Apóstol. Está bien, por la cuenta que nos trae a todos, y porque una ciudad como esta necesita que el turismo funcione para seguir viviendo. Pero llegados a este punto, cuando el Xacobeo es ya más pasado que futuro y cuando ya no quedan ases en la manga, quizás sea el momento de preguntarse si la programación cultural debe hacerse pensando en los turistas o en los ciudadanos. La cuestión es que todos nos resignamos, por ejemplo, a que Santiago vuelva a ser un páramo musical hasta que, dentro de seis años, vuelva a tocarnos año santo y el Xacobeo tire de talonario. Y estoy convencido de que a los compostelanos les gusta tanto la música como a los turistas, y el cine, y el teatro, y el arte. Lo que está en juego es algo más que un puñado de conciertos, es un modelo de ciudad: Compostela como parque temático para uso y disfrute de peregrinos cuando toca o Compostela como ciudad para vivir y disfrutar todos los años, sean santos o no.