Crónicas peregrinas | Los últimos caminantes de agosto Muchos peregrinos se deciden a hacer el Camino sin tener un motivo concreto
31 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Ocho amigos en la ruta. En lo que va de año fueron muchos los peregrinos que se decidieron a hacer el Camino, unos por motivos religiosos, otros por deporte, por turismo, y otros sin ningún motivo en concreto. Eso es lo que le sucedió a Yolanda. Ayer por la mañana miraba a sus compañeros y explicaba, entre sollozos, que no sabía por qué se había lanzado ella sola a la aventura: «Aún no sé porque lo he hecho, espero encontrar las respuestas ahora». Yolanda, barcelonesa, iba a hacer el Camino sola pero, ya en Roncesvalles, se encontró a Paco, alicantino, y Darío, italiano, y comenzaron a andar los tres juntos. En Burgos se les unieron Dora y Antonio, italianos también. En León, Resu y Miren, vizcaínas, y, ya en Astorga, Ana, italiana, y Susana, leonesa. Los nueve llegaron ayer y brindaron ante la catedral, emocionados. Otros no tan amigos. Yolanda encontró hasta ocho amigos en el Camino, pero a Abel, de Barcelona, le sucedió justo lo contrario. El pasado día 3 de agosto salía con un amigo de Roncesvalles. Hasta León todo bien, pero allí se separaron, según Abel, por «desavenencias personales». Así, cada uno «cogió su camino siguiendo su ritmo». A pesar de ello, Abel considera que el Camino es «una maravillosa experiencia». Abandonar a nueve amigos. Karlos K. y nueve amigos suyos gaditanos se decidieron a hacer el Camino porque el curso que viene cada uno se va a estudiar a una ciudad diferente y querían hacer algo juntos. Ya habían venido juntos el año anterior y uno de ellos, Eugenio Fortis, era incluso la tercera vez que, en sus diecisiete años, se lanzaba a esta aventura. Comenzaron en Astorga y, al llegar a Ponferrada, Karlos conoció a María, una madrileña por la que abandonó a sus nueve amigos y no los volvió a ver hasta llegar al Monte do Gozo. Ayer, en el Obradoiro, y ya todos juntos, le reprochaban, medio en broma, medio en serio, que «nos haya abandonado por un ligue de verano». A lo que Karlos respondía que «de verano nada, que María es madrileña y yo el año que viene voy a estudiar a Madrid».