El mirador | Un verano en Santiago Fademga impulsa un programa para que las familias de personas con alguna minusvalía psíquica puedan descansar durante unos días
21 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.«Hay muchos padres que creen que el programa es para los chicos. En realidad, va destinado a las familias con personas con atraso mental a su cargo, para que puedan descansar durante unos días». Ese es el objetivo del Programa de Respiro Familiar, según Juan Carlos Bao, trabajador de Fademga (Federación de Asociacións en Favor das Persoas con Atraso Mental de Galicia) y coordinador, durante este fin de semana, de esta iniciativa que está siendo llevada a cabo de miércoles a domingo, en los meses de julio y agosto. El programa, subvencionado por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, se está desarrollando en el Monte do Gozo, que reúne, según los organizadores, las instalaciones que más se adecúan al programa, y pretende reducir el estrés de los hogares, favorecer dinámicas familiares y de pareja normalizadas que la atención intensiva a la persona con atraso mental puede impedir y fomentar la integración de estos enfermos. «Hace unos ocho años que empezamos con este programa y fuera de los meses de verano se aprovechan los puentes para hacer el respiro , que dura entre tres y cinco días. Pero todavía hay muchos padres que no están informados del programa, o que les da miedo que los niños estén fuera de casa y con gente desconocida», comenta Juan Carlos. Pero la mayoría de los chicos repiten y ya conocen a sus monitores, que suelen ser estudiantes de carreras relacionadas con la asistencia social y se encargan de que los niños y no tan niños (hay personas de entre ocho y sesenta años) cumplan sus tratamientos. Es el caso de Remigio, que es el tercer verano que participa en el respiro . Su madre, Ángeles, dice estar muy satisfecha con el programa: «Remigio no nos quita de hacer nada, hacemos muchas cosas juntos, pero así, él puede estar con otros niños como él y no siempre con mayores, escuchando, a veces, cosas que no debería. Estos niños siempre dan que hacer, pero la gente que los cuida allí sabe por donde van. Estamos muy contentos y, además, en verano no hay otro sistema para entretenerlos. Él se divierte, nos cuenta todas las cosas buenas que hace y que van al cine, a la piscina, a pasear...» Ayer Remigio y sus compañeros fueron con sus monitores al cine a ver la película de dibujos animados Zafarrancho en el rancho . «Lo que más me gustó fue la vaca», comentaba Remigio. A su lado, Carlos estaba más hablador: «Lo pasamos muy bien, vamos a la piscina, al cine, damos un paseo y muchas cosas más y todos se portan muy bien».