Crónica | Armando Blanco, doctor honoris causa en Desarrollo Local La Interamerican University, que ha concedido su más alta distinción al alcalde de Teo, compagina la expedición de certificados con una impresionante teletienda
20 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?l alcalde de Teo, Armando Blanco, está exultante desde que le comunicaron su nombramiento como doctor honoris causa por una universidad americana, cosa que, al margen de las calidades humanas que le sobran al regidor, ha causado un gran revuelo. Con el ánimo de documentar tan alta distinción, algunos periodistas, curiosos como gatos aburridos, bucearon ayer el la Red para saber más de esa Interamerican University que está dispuesta a colocarle a Blanco Martínez el birrete y la toga. Ya partíamos de la premisa de que la institución no goza del renombre de Harvard, Oxford o Cambdrige. Y mucho menos de la Universidade de Santiago. Pero de ahí a que detrás de una institución académica haya lo que hay... Al caso. Al meter el nombre de tal organismo en un buscador de Internet lo primero que sale es un artículo de investigación del prestigioso diario New York Post centrado en títulos, grados y diplomas de pacotilla que otorgan ciertas instituciones en el país donde cualquier Schwartznegger de la vida lo mismo puede salvar a la humanidad que gobernar California. El periodista Christopher Byron relata las andanzas en el campo de conceder acreditaciones y títulos varios de Ángel Fernández, presidente de la entidad que ha laureado al alcalde de Teo. Fernández, el mismo que argumenta el doctorado de Armando Blanco en base a la dedicación de su corazón, su mente y su fuerza a la comunidad gallega, tuvo problemas en España -según el Post- para expedir titulaciones diversas y centralizó sus actividades en Nueva York. Y, lo mismo que la vaca lechera de la canción no es una vaca cualquiera, la universidad de Fernández no es un campus al uso. La puesta en escena de su página web (www.iauniversity.net) es impecable. El nombre está registrado por el tal Ángel Fernández, que aporta como dirección para un organismo tan internacional con sede en la gran manzana un código postal de Luarca (Asturias). Fuchicando, fuchicando nos encontramos con que la filial española de la entidad se llama The American University of Spain. Suena bien, aunque el enlace de tan rimbombante nombre conduce directamente a una academia de informática de Zaragoza que está muy lejos de tener tuna propia. Hay muchas más cosas que llaman la atención en la Interamerican University, no sólo la teletienda que, bajo el nombre Interamericana, vende por correo desde regalos para ejecutivos a maquinillas de afeitar o una batidora de 600 watios que cuesta, de oferta, 33 dólares. A todos estos objetos -el bazar tiene absolutamente de todo, incluso artículos de higiene femenina- se accede picando en un sugerente logotipo que dice «book store» (tienda de libros). Además del género de ferretería, tiene títulos a granel, desde bachelors o másters a doctorados con nombres relacionados con los negocios, las artes, las letras o las ingenierías. No parece mucho más excitante ser doctor honoris causa por la Interamerican University que máster del universo por la Orquesta París de Noia, por el Teleclub de Celanova o por una administración de loterías. En cualquier caso, don Armando, gaudeamus igitur (alegrémonos, pues).