?aciendo amigos. Lo normal es que cuando se llega a Compostela después de hacer el camino sea mayor el grupo de peregrinos que finaliza que el que empezó la ruta. Es el caso de estos amigos que vienen capitaneados por Carlos , todo un peregrino de 12 años que se atrevió con el desafío de venir en bici desde Roncesvalles. En total se juntaron 16, pero el grupo de inicio más numeroso lo formaban tres personas. Los demás iniciaron su peregrinación en León y Burgos y durante los últimos setenta kilómetros pasaron alguna que otra noche al raso. Por el camino muchos buenos ratos, alguna que otra churrascada y un documental en exclusiva para la televisión alemana en el que escenificaron cómo abrazar a un árbol para que les transmitiese energía. La llegada a Compostela no tiene por qué significar la disolución del grupo, casi seguro el contacto establecido durante el Camino no se perderá fácilmente. ?na de extremeños. Desde Sarria iniciaron su ruta un grupo de 21 aventureros de la misma familia con algún amigo. El martes emprendieron la andaina y ayer «se hicieron fuertes» a la sombra de los soportales de Praterías. Su nombre de guerra era los de la Cova del Gozo. A su llegada a Santiago acusaron las lesiones más características de la ruta jacobea: tendiditis, ampoyas y demás derivados de horas y horas de caminatas. Según ellos, no significa nada comparado con los momentos de risa y diversión que pasaron, siempre combinados con muchos cantos y ayuda mutua para que nadie se quedase rezagado. En total fueron cinco días de aventuras que tardarán en olvidar. ?a bicicleta cántabra. Realmente no se diferencia demasiado de los demás modelos de este vehículo a pedales. El mérito se lo ponen los miembros del Club Cicloturista Cantabria que llegaron pedaleando desde Irún. Cada año se proponen unas rutas y ahora fue le tocó a Santiago. En total sumaban 32 ruedas, alguna de ellas castigada por los cinco pinchazos que sufrieron en un solo día. A mayores de esta pequeña incidencia, ningún otro problema en toda la ruta, que por otra parte contaba con el apoyo de un autobús en el que viajaban sus parejas para acompañarlos al final de cada etapa. Hicieron más de cien kilómetros por día, su pequeño Tour particular; la etapa reina, sin duda, la llegada a la meta volante del Obradoiro. ?fán de superación. También extremeña es la Asociación pro-discapacitados intelectuales Placeat, de Plasencia. Un total de 38 personas, entre discapacitados y acompañantes completaron sus 580 kilómetros y trescientos metros a pie. Comenzaron su caminata hace tres años y al fin están en Santiago. El primer año recorrieron el trecho que separa Galisteo de Zamora, después de Zamora a Verín al año siguiente y, por fin, Verín-Santiago en este año santo. Hoy se encontraban a las puertas de la catedral en el Obradoiro y alguno de ellos no podía ocultar su emoción al llegar a la meta. Aunque no excedían los veinticinco kilómetros, diarios la aventura supone un ejemplo de superación y una reivindicación amable de las personas con minusvalías.