Caminar por una promesa

Ana Fontal santiago

SANTIAGO

?elebración de todo un año. Ramón , Violeta , Milagros y Reme , de Alicante y Valencia, empezaron su peregrinación el sábado pasado saliendo de Sarria. Aunque no tuvieron ampollas, que era lo que más temían de esta aventura después de ver las heridas de algunos de los compañeros con los que se encontraron en el Camino, el peso de las mochilas sí estuvo a punto de hacerles abandonar. Pero Violeta y Reme estaban decididas a llegar a Santiago. Este año estaba resultando muy difícil para ellas, con problemas familiares y teniendo que pasar por la tensión de unas oposiciones. Prometieron que si todo salía bien, harían el Camino, así que su llegada a Santiago se convirtió en la celebración por todo un año y emocionadas recordaban que esta peregrinación les había servido no sólo para conocer a gente interesantísima sino también para conocerse más entre sí. Mitja, el esloveno. Mitja es de Eslovaquia y ha estudiado educación física. La posibilidad de practicar ejercicio durante todo un mes y los motivos religiosos y de superación personal le animaron a comenzar su peregrinación a finales de junio en Saint Jean Pied de Port, (Francia). Pero Mitja quiso empezar el Camino sobre todo para tomarse un tiempo para meditar y decidir qué hacer con su vida después de terminar sus estudios. Se echó a andar solo pero para él lo más especial que le ha dado el Camino es haber conocido en estos días a personas de todo el mundo: de Estados Unidos, de distintos lugares de Europa e incluso de Nueva Zelanda. Mitja, enamorado de la naturaleza de Galicia, ha decidido que su Camino no termina en Santiago y ahora se dirige hacia Fisterra. Peregrinación improvisada. Juan Esteban es de Ecuador y tras haber estado de fiesta en los San Fermines se encontró con unos días de vacaciones. Sin prepararlo ni pensarlo mucho, se lanzó a la aventura y comenzó solo su peregrinación desde Salamanca. De sus jornadas de peregrino improvisado seguramente nunca olvidará el día en que en un pequeño pueblo de Castilla-León llegó a comer y dormir en la casa de un sacerdote y el haber conocido a Alejandro y Luis de Alicante, con quien se reencontró en distintas etapas del Camino. Abrazar al Santo. El colectivo juvenil Peregrinación y misión perteneciente al instituto religioso Discípulos del corazón de Jesús y María constituye un grupo muy heterógeneo de peregrinos pues reúne a chicos y chicas de entre 13 y 32 años de Madrid, Talavera, Sevilla y Valladolid. Pero lo que tienen en común estos 42 muchachos, que viajan acompañados de un sacerdote y un diácono, es que las razones religiosas fueron la motivación principal para que se decidieran a emprender la peregrinación. El día 20 comenzaron el Camino desde Viana do Castelo. Ya en la praza de Praterías y después de varias jornadas andando y llegando a quedarse en alguna ocasión sin un lugar donde dormir, todos parecían estar de acuerdo en que lo mejor del trayecto era la llegada a la ciudad, la acogida que habían recibido. «Lo mejor fue cuando abrazamos al Santo», decía uno de los más pequeños.