A punto de dar la vuelta

Míriam F. Louzao santiago

SANTIAGO

Josete y sus amigos. Josete convenció a sus amigos para hacer todos juntos el Camino de Santiago y ayer, al llegar, comentaban sonriendo que esa idea estuvo a a punto de costarle su amistad con ellos. Y es que estos chicos de Talavera de la Reina contaban, mientras descansaban tirados en la praza do Obradoiro, que estuvieron a punto de dar la vuelta en los primeros tramos del Camino por lo duro que les estaba resultando. Pero, una vez entraron en Galicia, las ideas de desistir de su aventura se esfumaron y decidieron seguir adelante sin ni siquiera mirar atrás, por si regresaban las tentaciones. La ruta fue un poco accidentada para estos chicos. Uno de los tramos lo hicieron de noche con linternas y en otro, después de salir de Arzúa, tuvieron que pernoctar en el palco de la fiesta de Salceda (O Pino) porque no llegaban a tiempo al albergue de Santa Irene. Afirman que la gente es muy amable pero consideran que los gallegos somos muy exagerados. «Las medidas de los kilómetros deben de ser distintas en Galicia que en el resto del mundo», comentan entre risas. A pesar de todos los problemas, Josete, Raúl, Julio, Miguel y Alejandro llegaron felices y no descartan del todo la posibilidad de repetir, eso sí, «dentro de unos años». Amigos en el Camino. Marta y Leticia estudian Medicina juntas en Salamanca. Este curso fueron de paso de ecuador con sus compañeros a Praga y Marta les propuso hacer juntos la ruta jacobea. A pesar de que en un principio se animaron siete, al final Marta sólo pudo contar con Leticia para acompañarla en esta aventura. Y es que Leticia siempre había dicho que el primer Año Santo que fuera mayor de edad, haría el Camino de Santiago. Así, salieron de Astorga las dos juntas dispuestas a llegar al final y darles envidia, sana envidia, a los compañeros que se echaron atrás y se quedaron en casa. Días antes, el 26 de junio, y a muchos kilómetros de Astorga, concretamente en Argent (Francia), Pascal cogía su bicicleta y comenzaba a pedalear con destino a Compostela. Los motivos por los que este joven francés se decidió a emprender la ruta son de lo más variado. Por razones espirituales, para conocer otro país «que tiene mucha historia detrás, que me encanta» y también para dejar de fumar. Un viaje de lo más completo. En Gonzar (O Pino), Marta y Leticia conocieron a Pascal e hicieron con él el último tramo del Camino. Ayer, llegaron felices al Obradoiro y se fotografiaron juntos como si fueran amigos de toda la vida. Sombreros al aire. Haciendo ruido y alborotando la praza do Obradoiro llegaron un grupo de 43 chavales de la parroquia de San Pedro de Godelleta de Valencia. Cada dos años José, el cura de la parroquia, anima a hacer la ruta xacobea a los chicos que van a hacer la confirmación y los acompaña hasta Santiago. Así, acompañados de José, entraron en la plaza uniformados con una camiseta amarilla, enarbolando una bandera valenciana y gritando, por si no quedara claro aún de donde eran, «Valencia, Valencia, oé, oé, oé». La gente comenzó a aplaudirles y ellos, emocionados, sacaron sus sombreros y, tirándolos al aire, celebraron su llegada a la meta, su llegada a Compostela.