ENTRE LÍNEAS | O |
21 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.SE ACABÓ. Apenas hemos cruzado el ecuador del año santo, y el plato fuerte de la programación del Xacobeo ya ha quedado atrás. Nada que objetar al cartel de los Conciertos del Nuevo Milenio, ni a la organización, e incluso habría que ponerle un sobresaliente al sonido. Lo triste es que ahora habrá que esperar hasta el 2010 para volver a disfrutar en Santiago de conciertos de primera división, y para entonces es previsible que haya que prever en el presupuesto de espectáculos el coste de desbrozar la maleza crecida en el Monte do Gozo por falta de uso. Porque en lo queda de año, nada. Cero. Ni un triste festival que llevarse a la boca. Lo cual lleva a preguntarse por los criterios de la programación, que concentra los principales atractivos xacobeos en tres semanas (Red Hot Chili Peppers, Pavarotti y los Conciertos del Nuevo Milenio) y deja los restantes once meses del año en barbecho. Y, ya puestos, seguro que más de uno se habrá preguntado qué fue de aquella exposición de pintura impresionista y postimpresionista que se anunció en enero a bombo y platillo. Menos mal que los turistas siguen llegando y permiten salvar las cifras. A pesar de todo.