VOZ EN OFF
20 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.EN UNO DE LOS paraísos gallegos de la especulación inmobiliaria -hay ciudades que nos ganan, es cierto pero no es consuelo- hay familias que llevan años esperando una vivienda social. Realmente la necesitan. Porque en Santiago puede que no haya chabolismo, pero sí hay mucha infravivienda, y en el algunos casos con alquileres de escándalo. La lista «oficiosa» abierta por Emuvissa en su oficina de la Alameda tiene más de dos mil inscritos, y eso muestra a las claras que en la ciudad hay mucha necesidad de vivienda pública, porque es la única manera de tener un techo digno a un precio razonable. Deben haber pasado ya más de diez años desde la apertura de la última convocatoria de vivienda social, una remesa en Fontiñas. Tiempo ha habido para que engorden las necesidades. Por eso es necesaria la máxima celeridad en la construcción de los pisos y en la tramitación de las adjudicaciones.