Motín en los urinarios

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Crónica | Problemas en los aseos del pazo de Raxoi El mal estado de los servicios públicos ubicados en la parte trasera del Concello, a menudo descuidados, provoca el descontento de los visitantes y la intervención de Aquagest

12 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Uno de los monumentos más visitados del casco viejo es el pazo de Raxoi, pero por su parte trasera. Centenares de personas desfilan durante estas fechas veraniegas por la rampa derecha de la praza do Obradoiro, siguiendo la señal de urinarios. Muchos mayores es lo primero que buscan al llegar a un recinto urbano, por si las urgencias aprietan. Estratégicamente situados, los aseos del palacio municipal son aconsejables para quienes pululan por la plaza do Obradoiro. Y, en efecto, hay momentos en los que todo un grupo de visitantes acude simultánemente a hacer sus necesidades. Y sufren lo indecible cuando encuentran los urinarios cerrados o impracticables. Es lo que ocurrió este domingo (y también el anterior), cuando unos turistas se encontraron con los servicios atascados y la porquería dueña absoluta del recinto. Sorteando retretes en mal estado, los más osados se buscaban la vida en los váteres de imagen menos deplorable, entre olores compartidos por la calle, voces, quejas y expresiones a tono con el ambiente. Unos andaluces, con el cabreo subido, arremetieron contra los ocupantes de un coche de la policía local, que salvaron la situación de la mejor forma. Los agentes no tienen que ver con los aseos, pero los locales lindan con los suyos. Escuchan, ven y a veces auxilian a los usuarios del WC. Más de una vez se ha visto el trasvase de papel higiénico desde los servicios policiales a los públicos, y a gente de vejiga frágil acudir al baño cuartelero conducida por agentes. Y en alguna que otra ocasión han tenido incluso que abrir las puertas por la mañana, ante el olvido de los encargados. Los propios guardias son sensibles a las penurias de los visitantes, en un 90% mayores. «Estos servicios están muy mal, y se atascan a menudo. No están bien cuidados. Muchas veces los váteres de las mujeres están inservibles y tienen que ir a los de los hombres», dicen los policías. Aquagest, que el domingo tuvo que intervenir para poner orden, hace hasta tres apariciones alguna semana. Las cañerías son viejas y presas del orín. Hay agentes que comprenden a quienes orinan en la calle, víctimas de la imperiosa demanda de la vejiga.