Crónica | Conflicto por la seguridad vial en el colegio López Ferreiro La comunidad escolar vive con preocupación tras ser atropellada una madre y pide la presencia de guardias para regular el tráfico. Raxoi les exige que aparquen bien
09 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La madre de una alumna sufrió heridas leves el 13 de enero al evitar el atropello de su hija. Fue la señal de alarma: la comunidad escolar, por iniciativa de la Asociación de Nais e Pais (Anpa) solicitó del Concello la presencia de la policía local «10 ou 15 minutos» a las 9.30 y a las 14.30 horas, cuando comienza y finaliza la jornada escolar, para regular el tráfico y prevenir situaciones semejantes, o peores. En mayo reiteraron la petición, por escrito. Y ayer, ante la falta de respuesta, decidieron asumir el papel de guardias de tráfico: a la salida del colegio se colocaron chalecos reflectantes y, con unas señales de stop artesanales, invitaban a los automovilistas a detenerse y a dejar transitar por los pasos de cebra. La policía local desplazó dos unidades al lugar. Pero «viñan só para nos controlar a nós», explicaba un padre tras entrevistarse con los agentes. Al parecer, en el Concello interpretaron que querían interrumpir la circulación, aunque no era esa la intención. La protesta tuvo efecto: el ponente municipal de tráfico, Xosé Baqueiro, les citó para una entrevista mañana. Les explicará que ayer mismo recibió un proyecto de los técnicos para colocar más bandas y señales luminosas, que reforzarán los semáforos y otras actuaciones de los últimos meses en esa calle. Porque el colegio preocupa mucho, pero también el numeroso grupo de visitantes que utilizan la dársena de autobuses de Xoán XXIII y caminan hacia la catedral y otros lugares de la peatonalizada zona monumental, a escasos metros de distancia. Baqueiro también aportará, según indica, una estadística de accidentes en esa vía que, a pesar del tráfico y la multitud diaria de viandantes, no es elevada, afirma. Hasta entonces habrá tregua en las movilizaciones. Los padres son conscientes de que el concejal les echará una bronca porque, al ir a dejar y a recoger a los hijos al centro, muchos aparcan en la acera, encima de los pasos de cebra, y cometen otras irregularidades de forma habitual. Ayer, la secretaria de la Anpa, Blanca García Álvarez, ya soportó telefónicamente esas recriminaciones, y responde: «Niso ten razón. E que tomen as medidas que queiran: nós o que esiximos é seguridade para todos os que van andando, que somos moitos», indica. De hecho, mientras transcurría la protesta, se corrió el rumor de que la grúa retiraba coches en las inmediaciones, en lugares que algunos padres usan para estacionar. La protesta de ayer fue «simbólica», pero están dispuestos a más. El día 15 la Anpa celebra una asamblea y abordará el asunto. Quieren que a principios del próximo curso no se repita la situación: si hay guardias de tráfico en otros colegios, incluso privados, ellos no son menos, insisten.