HBERLAS HAYLAS | O |
31 mar 2004 . Actualizado a las 07:00 h.LA SEMANA Santa ya está ahí, a la vuelta de la esquina de unos días. Los cristianos se aprestan a vivir su oficial semana de la pasión y dolor de los pecados en esta sociedad supuestamente más laica y descreída pero que cada día capta nuevos adeptos a la causa, aunque sólo sea para asistir activa o pasivamente a las procesiones, un espectáculo social perfectamente asimilado tras la profunda recaída de los años setenta. Las once cofradías de Santiago han sabido capear el temporal y adaptarse a los tiempos. Tanto que hasta tienen su propia web -www.juntadecofradias.com- y también sus procesiones virtuales y muestrario fotográfico, todo un acierto de comunicación. El hecho es que la Semana Santa compostelana se celebrará este año por todo lo alto, justo en coincidencia con el primer Ano Santo del milenio, hecho que el arzobispo, monseñor Julián Barrio, interpreta como «una nueva etapa en el camino de la conversión». Tiempo de arrepentimiento, de dolor de los pecados y de una justa penitencia. Como en la propia vida de todos los días. Como si la religión y sus ritos volvieran de nuevo al primer plano social. Aunque sea en plena fase de mini-vacaciones, un respiro en el camino.