«La sociedad exige comprensión»

Concha Pino SANTIAGO

SANTIAGO

ÁLVARO BALLESTEROS

El cronómetro | José Luis Villacañas FILÓSOFO, AUTOR DE «LOS LATIDOS DE LA CIUDAD»

12 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Catedrático de Filosofía Moral de la Universidad de Murcia, José Luis Villacañas Berlanga (Úbeda, 1955), ha escrito un ensayo filosófico sobre las realidades comunes, Los latidos de la ciudad , en el que propone comprender el sentido y la lógica de las instituciones que organizan nuestra vida. -La necesidad que tienen los profesores de secundaria de encontrar materiales, textos que permitan una fácil introducción a sus alumnos en el campo de la Filosofía, y por una necesidad por mi parte de hacer un alto en el camino y comunicar aquello que me parece la estructura básica de nuestra sociedad en lenguaje sencillo y coloquial. -¿Por qué lo hace a través de la ciudad? -El lenguaje de la Filosofía tiene que ser el de cada momento, y el abordaje no puede hacerse mediante problemas abstractos. Mi libro no habla de la bondad, sino de la religión; no habla de la belleza, sino de los museos, bibliotecas y de esos lugares en los que la belleza tiene lugar; y no habla de la ciencia, sino de la Universidad y de los grandes laboratorios; ni de la economía en términos abstractos, sino de la vida cotidiana, de los flujos comerciales y económicos. -¿Es necesario explicar lo que nos rodea? -Lo que intento es abordar un problema cívico, el hecho de que nuestra sociedad es tan compleja que exige una comprensión para poder ejercer una responsabilidad. Mi línea es hablar a la gente con el lenguaje de su tiempo y decirle cómo funcionan las instituciones en las que está para comprenderlas y ser partícipe de ellas. Está hecho desde la ensayística americana, que quiere lograr la creación de un sentido común en una sociedad ciudadana. Ofrezco argumentos sencillos, al alcance del sentido común, para comprender mejor su vida, ser más responsable con ella y tener un nivel de ciudadanía más ajustado a nuestras exigencias de país moderno y maduro. -¿Es una cuestión de sentido común? -Yo no quiero ser edificante ni exhortar a nadie. Mi libro apela a la inteligencia, porque la inteligencia es lo que nos hace humanos, no los sentimientos ni la seducción de las buenas palabras. Y se trata de ejercer la inteligencia a través del saber. -¿Hasta qué punto plantea esta lectura desde la ética? -La ética es muy importante, y este es un libro de ética en el sentido que llama la atención sobre el hecho de que no existe ética salvo en el seno de las instituciones que regulan las relaciones humanas, que organizan la vida social. La ética es responsabilidad, y la responsabilidad no se da en el seno de una abstracción, sino de una institución, de una estructura de ciudadanía que habitamos, construímos y pagamos nosotros.