Un actor en el mundo real

DAVID GIPPINI

SANTIAGO

ENTRE LÍNEAS | O |

02 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

CRÉANME SI les digo que a mí eso de los localismos no me va nada. Más bien me producen urticaria. Pero hoy me voy a permitir la frivolidad de reivindicar la figura de uno de nuestros vecinos (aunque me da la impresión de que su éxito nos lo hará cada vez más ajeno). Me refiero a Luis Tosar, hombre de moda del cine español. Y no porque sea un buen actor, que lo es; ni tampoco porque acabe de ganar un Goya, de lo cual me alegro; ni siquiera porque mantenga intacta su personalidad en un mundo aparentemente tan de plástico como el del espectáculo. Si hoy escribo de Luis Tosar es porque sus palabras en la ceremonia de entrega de los Goya han servido para levantar un poco la imagen de Galicia, últimamente bastante deteriorada por los hechos de algunos (léase el alcalde de Toques) y las palabras de otros (aquí, que cada cual ponga el nombre que quiera). Un actor es sólo eso, alguien que interpreta un personaje. Pero cuando se baja el telón, queda la persona; y en el caso de Tosar parece que se trata de alguien de ley. Capaz de solidarizarse con su compañero de profesión Julio Médem, sí, pero también con otras víctimas que no forman parte de su mundo de celuloide.