SIN INTENCIÓN | O |
19 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.TRANSCURRIDOS ALGO más de seis meses desde que la Real Academia Galega aprobó las últimas reformas a su normativa ortográfica y morfológica, comienzan a recibirse textos que empiezan a respetarla. Pero el debate sobre esta cuestión, iniciado en el siglo XIX con intensidad y que llega por tanto a la tercera centuria, sigue vivo. Desde voces que respetan la autoridad de esa Academia, hasta quienes la discuten, continúan las demandas en favor de un canon que aproxime más el idioma al portugués. Esta semana, sin ir más lejos, se celebran unas jornadas sobre el asunto en la Facultad de Filología, con importantes expertos. La reciente publicidad del propio Igape en el New York Times , en la que animaba a invertir en Galicia y daba como un atractivo del país precisamente el hecho de que los gallegos, con su idioma autóctono, puedan entenderse con los casi 200 millones de usuarios del portugués, no debiera pasar por una anécdota. Y no es la primera vez que la Xunta utiliza este discurso, tan lejano de la práctica del día a día. Asumirlo, con consecuencia, no es sino seguir la doctrina de grandes maestros, como Guerra da Cal o Carvalho Calero, cada vez más actual. Y necesaria.