Vivo sin vivir en mí

LOIS PEREIRA

SANTIAGO

HABERLAS HAYLAS | O |

05 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

ESTOY que me salgo: los Reyes Magos se han acordado de mí, el Xacobeo ya está en plena riada humana y mi optimismo vital atraviesa una fiebre alcista, como en la Bolsa. Así que me encuentro en pleno intre místico: vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque no muero, una variante del éxtasis orgásmico teresiano cuyo origen, la verdad, me tiene mosqueado dado mi natural escéptico y materialista de a pie. Pero todo me induce a pensar que los dioses me son favorables, pues hasta he visto el meteorito, esa luz caída del cielo que, para más coincidencia misteriosa, seguía a pies juntillas el camino de las antiguas estrellas, el Camiño de Santiago, un peregrino prematuro que aterrizó un poco antes de tiempo. Así que el 2004 se me presenta inicialmente luminoso y estrellado. Los seis millones de peregrinos no sólo desfilarán delante de mí: me ilustrarán con sus creencias y su sabiduría antigua, que procede de los druidas celtas, el retorno a los orígenes, mis instintos básicos. Los Magos me han devuelto a los principios infantiles, las creencias primigenias. ¿Será verdad que las matemáticas ya no son lo que eran? Definitivamente, dejaré atrás mi espíritu contable: aburre a las ovejas.