Los números ya no tienen gracia

LUCILA CANDEDO

SANTIAGO

ENTRE LÍNEAS | O |

17 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

SIEMPRE que hay una manifestación llega acompañada por la polémica de las cifras. Este último domingo la guerra de dígitos pudo sentirse tras la manifestación de Nunca Máis. Muchas de las personas que participaron en la protesta contra la gestión catastrófica del Prestige expresaron en libertad su temor de que una situación así vuelva a repetirse. Imagino que quienes participaron en la protesta del domingo, ayer se sintieron como un número. No se si de los cuarenta mil que contó la Policía Local o si de los de ciento y pico que dijeron los convocantes. Al final doce meses de crisis se reducen a fríos números. A unos cuantos miles de kilómetros, es decir en Cataluña, también fue un día de números. El problema es que a Maragall con más números (votos y también personas) le salen peores resultados que a Mas. Hasta los números tienen diferentes lecturas, incluso los números rojos a final de mes. En la nómina del asalariado medio son un agujero negro, una puerta abierta a la bancarrota. En la del dueño de la empresa se le llama movimientos de capital. Si cada uno cuenta a su antojo, ¿de qué sirve contar manifestantes? Tengo la respuesta: para NADA.