El cronómetro | Vittorio Zanella y Rita Pasqualini Los marionetistas cerraron Galicreques con su obra «Il manifesto dei burattini»
08 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?omo cuando acaba la función en la plaza del pueblo, el festival de títeres cerró su teatro de ilusión hasta el próximo año con el montaje de los coleccionistas italianos que hoy recogen la muestra de su gran colección, muy visitada en el Aula de Cultura. -¿Reunir todas estas marionetas es un trabajo muy laborioso que requiere de muchos años de búsqueda? -Llevamos 25 años comprando piezas. Ahora, con la colaboración del Ayuntamiento de Budrio, donde está el Museo dei Burattini, estamos adquiriendo marionetas indias. Nosotros llegamos a un acuerdo de 50 años con el Ayuntamiento por el que nos cede el edificio y nosotros aportamos el material. -¿La gente se desprende fácilmente de los títeres o los tiene como algo muy sentimental y hay que pagarles mucho dinero? -Es algo muy sentimental. Por ejemplo, la familia Ferrari, de Parma, intercambiaba sus títeres con otras compañías de marionetistas y sus hijos se quedaron con todo ese material sin saber qué hacer con él. Lo fueron vendiendo a gente de América y por toda Italia, y nosotros fuimos consiguiendo poco a poco parte de la colección. En los últimos diez años, en que ha subido el precio de las marionetas, se ve que la gente ya les tiene más valor y por eso es más difícil adquirir piezas. -Anticuarios, mercados, particulares, familias de extitiriteros. ¿Dónde es más fácil encontrar esas joyas de marionetas? -En los anticuarios y familias que ya no tienen el oficio de titiritero. Por ejemplo una importante familia de Turín, los Lupi, tienen una pequeña parte en el teatro y otra la vendieron. Si tú vas hoy a un anticuario es muy difícil encontrar una marioneta o un teatrillo, porque hace cincuenta años se perdieron muchos muñecos debido a que la gente los quemaba para calentarse en la guerra y la posguerra. El gran Podreca, del Teatro dei Piccoli, que se fue a Sudamérica influyendo mucho en el teatro de títeres en los treinta, cuando quiso volver a Génova no pudo pagar todos los impuestos por marionetas, viéndose obligado a tirarlas al mar. -¿El Museo dei Burattini, con el enriquecimiento de su colección, se ha convertido en los últimos años en uno de los más visitados? -Budrio es una ciudad media, a diez kilómetros de Bolonia, pero importante porque tiene seis museos. Nuestro museo abre sólo el fin de semana pero es muy visitado. Ocurre que en Bolonia hay una gran tradición de títeres y la gente se interesa mucho y tiene el hábito de ir al teatro, que está frente al museo. -¿Su colección es una forma de contribuir a recuperar la cultura del país? -Sí. Quisimos coger una pequeña muestra de todas las regiones de Italia, aunque la mayor parte es del norte. -Hay también títeres de otros continentes. ¿Cuándo habrá de Galicia? -No sé, pero habrá. No he visto marionetas antiguas aquí. Son difíciles de encontrar. ¿Usted sabe dónde hay?