CRÓNICAS URBANAS
03 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.RECUERDA Alejandro Barral, que algo sabe de la catedral compostelana, que eso de pegarse cabezazos contra la escultura que está al pie del Pórtico da Gloria es tontería. Un ritual pagano que se convirtió en tradición inopinada y que llegó a los libros y guías, y como está escrito, bueno es. A algún fenómeno de transmisión cultural similar debemos la presencia de millones de adoquines en nuestras calles. Picar los miles de cubos graníticos necesarios para hacer una calle era un castigo de las autoridades medievales a los malhechores, algo que habían aprendido de los romanos, que confiaban sus vías a los infieles y cristianos. Y como católicos que somos, sufrir piedra a piedra es nuestro destino, y por ello se siguen utilizando en algunas avenidas a instancias de los munícipes del siglo XXI, que seguro que desconocen esta historia, que se non e vera está más o menos ben trovata . Si no es así, no se explica.