No me cabe en la cabeza

NACHO MIRÁS FOLE

SANTIAGO

CON LUPA | O |

25 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

NO ME CABE en la cabeza. Veo las estadísticas de los accidentes de tráfico que ocurren, sobre todo, hacia el fin de semana y se me ponen los pelos de punta. Maniobras temerarias, velocidad excesiva, imprudencias, alcohol... O, simplemente, víctimas inocentes de quienes hacen bandera de la temeridad; quienes corren demasiado para llegar antes a ninguna parte; quienes no se educaron en los valores de la prudencia; o quienes habiéndose bebido hasta el agua de los ceniceros te espetan en la cara, antes de echarse a la carretera, esa frase asquerosa e irresponsable que dice: «Tranquilo, yo controlo». Se impone la mano dura, muy dura, para acabar con este colapso de los cementerios y de los hospitales. Ya no valen sólo las campañas de prevención. En Estados Unidos, un conductor borracho es un delincuente. Aquí, en cambio, se respira una doble moral según la cual eso de conducir bebido le puede pasar a cualquiera. Y eso es un error, un grave error. Las leyes tienen que ser más duras y los irresponsables deben ser tratados como lo que son. De verdad, me causa espanto que decenas de familias se rompan cada fin de semana por culpa de tipos que dijeron eso de «yo controlo».