Santiago se convierte en un plató para muchos héroes del celuloide

Marta de Sinllán SANTIAGO

SANTIAGO

FILMAX

Reportaje | La capital gallega funciona como escenario de producciones audiovisuales La ciudad del Apóstolo es desde el 2002 junto con San Sebastián, Oporto, Salamanca y Biarritz una ciudad de cine. Los directores lo saben y cada vez son más los que se animan a traer a Galicia sus objetivos

20 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?arry Potter fue en el año 2002 el héroe del celuloide, el rey de los efectos especiales, la estrella indiscutible de las pantallas. Sus pócimas y secretos encandilaron a niños y mayores de todo el mundo. Solo los cines de Área Central de Santiago recibieron a más de veinte mil personas atrapadas por el embrujo del estudiante inglés. Pero, sin duda, la magia del cine no tiene fronteras y desde que los hermanos Louis y Auguste Lumière inventaron la fotografía en moviemiento fueron muchos los héroes de ficción que destacaron por sus proezas dentro del firmamento de las estrellas de cine. En ese universo particular brillan con luz poderosa personajes de la talla de Spiderman, Terminator o Superman; todos «made in America». Pero no sólo en Estados Unidos nacen los héroes del celuloide. También en nuestra ciudad estudiantes emblemáticos saltaron a la gran pantalla. Gerardo Roquer, el abogado que estudió Derecho y se enamoró de una gallega llamada Carmiña fue el primero. En 1924 la Casa de la Troya se convirtió en el plató cinematográfico elegido por Alejandro Pérez Lugín para llevar su novela a la pantalla. La estudiantina santiaguesa, las canciones de los tunos, las juergas universitarias en una ciudad de curas y arzobispos donde las gárgolas vomitaban agua constantemente fueron algunas de las estampas que captaron los objetivos de Lugín y de Manuel Noriega, quien le ayudó en la dirección de este filme mudo en su primera versión. Después de él, un montón más de profesionales se animaron, y entonces, el cine habló con voz propia en la capital de Galicia. Pocos sabrán, por ejemplo, que Cary Grant y Sofía Loren, bajo las órdenes de Stanley Kramer, no pudieron resistirse a los encantos de la ciudad del Apóstolo. En 1956 estos dos actores unieron su imagen a la de la praza do Obradoiro, una postal típica de Galicia para una superproducción sobre las guerras napoleónicas. Pero el cine actual marca hoy pautas distintas y procura huir de las imágenes estereotipadas. Al menos eso dicen los expertos. Dimas González, coordinador actual de la Film Commission gallega, insiste en que actualmente no sólo se pretende dar una visión tópica de Santiago. «También interesa la arquitectura contemporánea de la ciudad porque sin duda tiene un urbanismo muy fotogénico». Dimas recuerda Trece badaladas , una película que ofreció, frente a las estampas provincianas, una imagen gótica y misteriosa de Compostela. Esa misma Compostela es desde mayo de 2002 una ciudad de cine, integrada en una red de la que forman parte Salamanca, Oporto, Biarritz y San Sebastián. En ella se tejen muchas ilusiones. Y es que el cine tiene mucho de magia, un halo de brujería. Y aunque en este universo de estrellas abunden las estadounidenses, como dice el refrán, gallegas «haberlas haylas».