Una duda poco metódica

LOIS PEREIRA

SANTIAGO

HABERLAS HAYLAS | O |

04 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

AHORA QUE nos estábamos reponiendo del Apóstolo, va y resulta que empiezan las vacaciones. Esto es el delirio, el imperio de los sentidos y el dolce far niente. Si hay cielo encima de la tierra me lo imagino así, redondo y despreocupado, como los misterios gozosos y música coral de Polo río abaixo vai unha troita de pé¿ Y es que uno, bien mirado y en el fondo, es enxebre de pura cepa, muy de su aldea global . Veamos las opciones: a) turismo gastronómico interior, con pulpo á feira y xoubas; b) turismo rural para explorar cualquier eucaliptal; c) playa para tostarse en régimen de vuelta y vuelta; d) deportes de bajo riesgo, como un vinillo, dormir y darle al palique; d) quedarse en casita; e) comprar en Internet un viaje de penúltima hora hacia ninguna parte; y, claro, d) turismo sexual, o séase, gimnasia en horizontal a tiempo parcial. Algo sí tengo claro: no voy a romperme el peroné haciendo escalada, ahogarme con el rafting, abrirme la crisma con el puenting, o despeñarme de un paracaídas en caída semi-libre. Haré turismo de cercanías, no vaya a ser que me perviertan por esos mundos de Dios. ¡Arrenegado sexa o demo!